D                    C
Apenas piden tu opini?n para legislar
G                  D
en este mundo podrido,
Bm                          F#m
  pero s? tu cuerpo, por si hay que atacar
        G   F#m
al enemigo.


Em                  A
Tampoco te dejar?n ocupar
F#m                   Bm
un espacio libre y vac?o:
             C
un hombre de uniforme te dir?
G                      A
 que eso esta prohibido.


D               C                G
 Ma?ana prohibir?n el sexo, igual
                           D
que han prohibido los placeres
Bm                       F#m
  que nos dan la libertad y la paz
             G  F#m
que uno no tiene.


Em                   A
Tienes dif?cil la huida.
F#m                    Bm
Tapiaron todas las salidas.
          C                        G
Tendr?s suerte si la muerte no negocia
                A
con ellos tu agon?a.


A                  D          G
 Ma?ana ha de venir esa tormenta
                         A
que tanto estamos esperando,
D                               G               A
esa por la que otros murieron antes, por la que so?amos,
G                      A
antes de que en el telediario una voz diga:
    Bm            F#m
'La guerra ha estallado',
        G                  C         A
y uno a uno poco a poco nos vayan llamando.

Corre, ve a decirlo en el taller, en la escuela, en la oficina.
Hay que prepararse para recibir la tormenta
que se avecina.
No les creas cuando ellos te digan que la historia
aqu? se termina,
porque empieza en ese Sur que hambriento agoniza.

Ma?ana iremos bajo sus ventanas
para que oigan tus lamentos,
y no har?n caso, pues no son
pol?ticamente correctos.

T? obediente har?s lo que te manden,
y si nos da por tomar la calle,
un hombre de uniforme nos dir?:
'Mejor no hablen'.

Ma?ana ha de venir esa tormenta
que tanto estamos esperando,
esa por la que otros murieron antes, por la que so?amos,
antes de que en el telediario una voz diga:
'La guerra ha estallado',
y uno a uno poco a poco nos vayan llamando.

Corre, ve a decirlo en el taller, en la escuela, en la oficina.
Hay que prepararse para recibir la tormenta
que se avecina.
No les creas cuando ellos te digan que la historia
aqu? se termina,
porque empieza en ese Sur que hambriento agoniza.
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